-Damos todo lo que podemos, pero es como caminar contra el ascensor.
-Pero si no hacen nada, van para atrás.
-Las finanzas son una mierda.
El hombre de traje parpadea, la mujer en harapos también.
El café estaba frío.
Ambos lo sienten, peligro inminente.
El cambio es peligro.
-¿Axel?
El hombre de traje, como cabeza tenía una cuchara, como manos, tenedores.
-No les puedo pedir que digan la verdad levantando su mano derecho, no puedo decirles que no tengan amor por el prójimo, no les puedo dar algo que evite su maldad, que la aisle, no puedo matarlos, no puedo matarme.
El ser comienza a clavar sus tenedores en su rostro, pero solo se raya un poco.
-Preguntame algo mas, preguntame si en verdad lo doy todo, si en verdad no lo quiero todo, mirame y decime que no confías en mí, que sabes que caí en un agujero que no pude ver.
-Ax…
-Entendé que pasa dentro de mi cabeza.
Clava sus manos en la mesa de madera y golpea su rostro de cuchara sobre la misma, se dobla en dos.
-No puedo ver, no puedo ver.
La mujer en harapos huye, pero la cafetería es infinita y no hay puertas.
-Entendé lo que le pasa a mi cabeza.
Corría y corría pero no avanzaba, las luces se apagaban y prendían.
El ser esperaba sentado.
El horror crecía exponencialmente, en su cabeza todo daba vueltas, en su cuerpo, todo se sentía absurdamente suave.
La mujer cae.
-Padre, su madre, mi hijo, tu hermano, madre, mi padre, su hermano, mi madre, preguntame todo, dimelo todo, pero solo se trata de mi.
La mujer se rinde después de un par de horas, se sienta con el ser, todavía incapaz de mirarla, una cuchara doblada con traje y manos de tenedor.
Cabeza de bowl, una sopa de fideos con carne, cilantro y espinaca, una rara combinación, su cuerpo de porcelana, un vestido floreada.
-Consume
-No.
Los dos siguieron hablando en el café infinito, esperando que el otro entendiera lo que pasaba en la cabeza del otro.
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lunes, 12 de agosto de 2019
martes, 23 de julio de 2019
Arboles. Capitulo A [O.G]
Corría, cada paso era un poco más lento que el otro, y las voces se volvían más fuertes.
“Tomás” decían, “Tomás” gritaban.
Pero no estaban dentro de mi cabeza, por eso me perseguían, por eso corría. Ya había hecho paz con la idea, de que no había nada malo con mi mente.
Así que corría, corría hacia el observatorio, tan imponente como siempre, completamente negro, casi transparente contra el cielo un poco nublado, un poco estrellado.
“Pero eso no tiene sentido”
Las voces se acercan cuando pienso de mas, no corro, troto.
Pero se que voy a llegar.
“Tomás” decían, “Tomás” gritaban.
Pero no estaban dentro de mi cabeza, por eso me perseguían, por eso corría. Ya había hecho paz con la idea, de que no había nada malo con mi mente.
Así que corría, corría hacia el observatorio, tan imponente como siempre, completamente negro, casi transparente contra el cielo un poco nublado, un poco estrellado.
“Pero eso no tiene sentido”
Las voces se acercan cuando pienso de mas, no corro, troto.
Pero se que voy a llegar.
martes, 9 de julio de 2019
Undeadtective [PROTOTIPO]
[Esto es un prototipo para un comic que quiero hacer en un proyecto en colaboración, esta mas sujeto a cambios que cualquier otra cosa en este blog, cualquier progreso con el proyecto en si tambien se publicara acá]
-...es como volar basicamente, es decir, si es que así es como se siente volar.
-No me importa, pagame la cuenta.
La puerta del bar se abrió de golpe y una alta figura se aproximó a la barra, cada paso tan largo que en un instante se encontraba junto al barman y a un cliente que habían cesado su discusión inmediatamente.
-Quiero un Singulo.
-¿Un que?
-Singulo.
El cliente sonrió con cierta crueldad y miró fijamente a su adversario tras la barra, quien parecía había sido retado a una especie de duelo gastronómico.
-Seguramente me estás tomando el pelo, pero te voy a hacer algo que te matara las neuronas restantes que te queden.
-Y llámelo Singulo.
El barman desapareció por la puerta de la cocina. Quedaron el cliente, aún con su extraña sonrisa y el enorme hombre que había pedido el extraño trago.
-¿Como va? Me llamo André.
-Hola.
-Ahora que somos amigos, decime entre nos, ¿existe eso que le pediste o solo es una burla? No te culpo si es lo último, yo estaba en lo mismo justamente.
-Solo quiero un singulo.
André se limitó a asentir con la cabeza, su sonrisa se había borrado pero no su buen humor. Observó al gigante al lado suyo: casi dos metros de alto, una enorme gabardina gris que lo hacía ver como una enorme percha de pie, una larga nariz que escapaba de la sombra que tenía por rostro bajo un sombrero de terciopelo, también gris, también grande, bastante polvoriento.
El barman reapareció con una larga copa de cristal.
-Para vos, un “Singulo” doble, sin cargo.
-¿Por que carajo le estas regalando un trago? A mi no me perdonaste una sola cosa en años.
-Calla antes de que saqué el machete.
-Y encima en una copa, ¿se conocen o algo?
-Calla, y vos, bébé.
El hombre obedeció, ignorando que el contenido de la copa no se aproximaba a un “doble” en ningún lugar civilizado del mundo.
André y el barman observaron con atención.
Hubo un silencio tenso en todo el bar, después de todo, solo había tres personas en el.
-Es exactamente el mismo veneno que la otra vez.
-Lagarto degenerado.
Desde debajo de la barra el barman disparó un escopetazo y el sombrero de la figura oscura voló por los aires.
-Tentag, ¿Junior?
Los ojos amarillos, las escamas y el ahora enderezado y corpulento cuerpo lo pusieron en evidencia: Tentag, el hombre de la gabardina, era un mutante.
Un segundo escopetazo dislocó su hombro, desgarro su piel y su gabardina, pero no impidio que el tambien tomara un arma escondida.
Mientras tanto André observaba todo desde el piso, mientras su visión se oscureció y se preguntaba qué clase de escopeta podía hacer tanto daño con un par de perdigones perdidos.
-Tentegonos, el grande.
El barman perdió tres de sus dedos defendiéndose del extraño machete negro que el lagarto había blandido en un momento.
-Tentegonos, el hijo.
“No entiendo nada, ¿por que nunca entiendo nada?”
Y con esa idea rondando por su conciencia, André murió.
Sonidos de metal chocando con madera, golpes, gritos, disparos, continuaron un buen rato.
El lugar estaba vacío salvo por el cadáver y los dos adversarios destrozandose el uno al otro dentro de la cocina.
-Huesos duros y un rostro tieso, estoy casi seguro de que eres una abominación también
-¿Que te importa eso a vos? Puedo ver que tu padre te habra abandonado porque no heredaste su única cualidad.
-No paras de hablar, ¿no?
-Pero vos sos el que empezo, ¿estas bien? ¿tenes algún problema de memoria?
El lagarto soltó su machete y empezó a ahorcar al barman, quien tenía media mano cortada y apunto de caerse por su peso, muchos tajos en el rostro y cuerpo y la ropa desgarrada.
-Esto no es por amor si te lo preguntabas, esto es por honor.
-No pregunté.
La voz del barman era ronca con las garras del mutante en su garganta, su piel no tardó en palidecer, el también iba a morir.
-Pero hay algo que quiero saber, ¿a qué cualidad te referías?
-No hablar.
El machete corto desde la base del cuello del mutante hasta su esternón. La sangre y medula azul de Tentegonos baño al Barman, quien cayó al piso al momento que las garras sin vida de su asaltante cedieron finalmente.
-Espere como 5 minutos a que dijeras las palabras, a veces creo que en realidad buscas morir.
-Soy viejo, los viejos no buscamos vivir demasiado, sino el dramatismo en cada oportunidad.
-¿Que?
André no habia soltado el machete, pero el cadáver en el cual estaba clavado empezó a deslizarse y cayó lentamente sobre el barman, obligándolo a recostarse bajo su peso.
-No puedo, dame una mano.
-Perdoname la cuenta.
-No.
André se lavó las manos en el lavadero de la cocina y con uno de los cuchillos que se estaban remojando comenzó a urgar en su cabeza.
-Tres perdigones, sos un hijo de puta
-No era el plan, ahora ayudame
-Si calculabas mal caía en coma.
-Necesitaba que se confiara, ayudame
-Pero si ni siquiera me debe haber visto morir.
-¿Y si en realidad lo hizo? Es un asesino, por suerte, ayudame.
-Era el hijo del lagarto, y lagarto era una mierda en combate cuerpo a cuerpo.
-...Bien, como digas, ahora ayudame.
-Perdoname la cuenta.
-No.
André abandonó el bar con el machete en mano.
Mientras esperaba el colectivo, lo examinó.
Era pesado, pero no muy grande, y el filo que tenia se habia perdido por completo.
Cuando llegó el transporte, llegó a notar una extraña marca en el arma “Singulo”. Tomo nota y tiró el objeto a la basura.
-Dame el mínimo
-¿A dónde vas?
-No se como se llama la calle.
El conductor vio la sangre sobre su ropa.
-Mínimo entonces.
-No me importa, pagame la cuenta.
La puerta del bar se abrió de golpe y una alta figura se aproximó a la barra, cada paso tan largo que en un instante se encontraba junto al barman y a un cliente que habían cesado su discusión inmediatamente.
-Quiero un Singulo.
-¿Un que?
-Singulo.
El cliente sonrió con cierta crueldad y miró fijamente a su adversario tras la barra, quien parecía había sido retado a una especie de duelo gastronómico.
-Seguramente me estás tomando el pelo, pero te voy a hacer algo que te matara las neuronas restantes que te queden.
-Y llámelo Singulo.
El barman desapareció por la puerta de la cocina. Quedaron el cliente, aún con su extraña sonrisa y el enorme hombre que había pedido el extraño trago.
-¿Como va? Me llamo André.
-Hola.
-Ahora que somos amigos, decime entre nos, ¿existe eso que le pediste o solo es una burla? No te culpo si es lo último, yo estaba en lo mismo justamente.
-Solo quiero un singulo.
André se limitó a asentir con la cabeza, su sonrisa se había borrado pero no su buen humor. Observó al gigante al lado suyo: casi dos metros de alto, una enorme gabardina gris que lo hacía ver como una enorme percha de pie, una larga nariz que escapaba de la sombra que tenía por rostro bajo un sombrero de terciopelo, también gris, también grande, bastante polvoriento.
El barman reapareció con una larga copa de cristal.
-Para vos, un “Singulo” doble, sin cargo.
-¿Por que carajo le estas regalando un trago? A mi no me perdonaste una sola cosa en años.
-Calla antes de que saqué el machete.
-Y encima en una copa, ¿se conocen o algo?
-Calla, y vos, bébé.
El hombre obedeció, ignorando que el contenido de la copa no se aproximaba a un “doble” en ningún lugar civilizado del mundo.
André y el barman observaron con atención.
Hubo un silencio tenso en todo el bar, después de todo, solo había tres personas en el.
-Es exactamente el mismo veneno que la otra vez.
-Lagarto degenerado.
Desde debajo de la barra el barman disparó un escopetazo y el sombrero de la figura oscura voló por los aires.
-Tentag, ¿Junior?
Los ojos amarillos, las escamas y el ahora enderezado y corpulento cuerpo lo pusieron en evidencia: Tentag, el hombre de la gabardina, era un mutante.
Un segundo escopetazo dislocó su hombro, desgarro su piel y su gabardina, pero no impidio que el tambien tomara un arma escondida.
Mientras tanto André observaba todo desde el piso, mientras su visión se oscureció y se preguntaba qué clase de escopeta podía hacer tanto daño con un par de perdigones perdidos.
-Tentegonos, el grande.
El barman perdió tres de sus dedos defendiéndose del extraño machete negro que el lagarto había blandido en un momento.
-Tentegonos, el hijo.
“No entiendo nada, ¿por que nunca entiendo nada?”
Y con esa idea rondando por su conciencia, André murió.
Sonidos de metal chocando con madera, golpes, gritos, disparos, continuaron un buen rato.
El lugar estaba vacío salvo por el cadáver y los dos adversarios destrozandose el uno al otro dentro de la cocina.
-Huesos duros y un rostro tieso, estoy casi seguro de que eres una abominación también
-¿Que te importa eso a vos? Puedo ver que tu padre te habra abandonado porque no heredaste su única cualidad.
-No paras de hablar, ¿no?
-Pero vos sos el que empezo, ¿estas bien? ¿tenes algún problema de memoria?
El lagarto soltó su machete y empezó a ahorcar al barman, quien tenía media mano cortada y apunto de caerse por su peso, muchos tajos en el rostro y cuerpo y la ropa desgarrada.
-Esto no es por amor si te lo preguntabas, esto es por honor.
-No pregunté.
La voz del barman era ronca con las garras del mutante en su garganta, su piel no tardó en palidecer, el también iba a morir.
-Pero hay algo que quiero saber, ¿a qué cualidad te referías?
-No hablar.
El machete corto desde la base del cuello del mutante hasta su esternón. La sangre y medula azul de Tentegonos baño al Barman, quien cayó al piso al momento que las garras sin vida de su asaltante cedieron finalmente.
-Espere como 5 minutos a que dijeras las palabras, a veces creo que en realidad buscas morir.
-Soy viejo, los viejos no buscamos vivir demasiado, sino el dramatismo en cada oportunidad.
-¿Que?
André no habia soltado el machete, pero el cadáver en el cual estaba clavado empezó a deslizarse y cayó lentamente sobre el barman, obligándolo a recostarse bajo su peso.
-No puedo, dame una mano.
-Perdoname la cuenta.
-No.
André se lavó las manos en el lavadero de la cocina y con uno de los cuchillos que se estaban remojando comenzó a urgar en su cabeza.
-Tres perdigones, sos un hijo de puta
-No era el plan, ahora ayudame
-Si calculabas mal caía en coma.
-Necesitaba que se confiara, ayudame
-Pero si ni siquiera me debe haber visto morir.
-¿Y si en realidad lo hizo? Es un asesino, por suerte, ayudame.
-Era el hijo del lagarto, y lagarto era una mierda en combate cuerpo a cuerpo.
-...Bien, como digas, ahora ayudame.
-Perdoname la cuenta.
-No.
André abandonó el bar con el machete en mano.
Mientras esperaba el colectivo, lo examinó.
Era pesado, pero no muy grande, y el filo que tenia se habia perdido por completo.
Cuando llegó el transporte, llegó a notar una extraña marca en el arma “Singulo”. Tomo nota y tiró el objeto a la basura.
-Dame el mínimo
-¿A dónde vas?
-No se como se llama la calle.
El conductor vio la sangre sobre su ropa.
-Mínimo entonces.
jueves, 27 de junio de 2019
I.M.P.S [WIP] [Parte 1]
Cuando mueren, todos los humanos van al infierno, sin excepciones, esto es debido a que inherentemente, es una especie cruel, incluso desde el momento de la concepción de cada uno.
Pero, a diferencia de la idea popular del infierno, éste no era un lugar tan malo.
-Mis alas no funcionan... De nuevo.
-Oh, oh no, ahora tendrás que sufrir la terrible tragedia de tener que caminar.
-No solo sos envidioso, sos feo.
-¿De donde salio eso? Yo no soy… Envidioso.
Dos diablillos caminaban en el desierto, uno azul y uno rojo, el azul tenía un único cuerno en su frente, que se doblaba justo sobre su cráneo, dando una imagen similar a una aleta, tenía dos apéndices en su espalda que movía cada tanto, sus alas, y su piel azul tenía manchas oscuras en la zona del torso y sus alas.
-Quizás las usaste mucho estos días
-No las use ni ayer ni anteayer
-¿Quizás no las usaste lo suficiente estos días?
-Nunca tuviste alas, no sabes como funciona esto
-Me siento un tanto discriminado a pesar de que ambos estemos caminando.
El diablillo rojo era un poco más pequeño, tenía dos cuernos delgados y rectos, su piel era de un intenso color rojo que no variaba en ninguna parte de su cuerpo, tenía una cola no más larga que sus brazos y sus garras eran más grandes que la del diablillo azul.
-Me siento humillado
-¿Y como pensas que yo me siento?
-No tengo idea
-Exactamente, nunca tuve alas y me siento perfecto.
-No me estás escuchando.
-Me pregunto que define el que tengamos alas o cuernos.
-Callate, callate.
El infierno tenía tres niveles distintos, desde el más alto hasta el más bajo, los habitantes de estos niveles se definen por cuanta maldad hayan tenido dentro de ellos antes de morir. Era irrelevante si esta maldad había sido llevada a cabo o si solo era un tema de intención.
Los tres niveles eran fáciles de definir:
*Nivel 1: El nivel más caluroso, donde habitan los diablillos, pequeños y débiles seres que en vidas pasadas carecian en cuanto a maldad.
El nivel 1 era un enorme desierto, con el ocasional cráter o estructura de piedra, no había necesidad de comunidades o casas, ya que no existía la necesidad de alimento o sueño en el infierno.
Siendo que los habitantes del infierno solo tenían una cantidad mínima de recuerdos, no había una forma precisa de definir que tan cruel tenias que ser para estar al borde de ir al nivel 2.
*Nivel 2: El nivel templado, donde habitan los demonios, seres más grandes y variados que los diablillos, pero casi completamente ignorantes de otros seres a su alrededor, por lo cual se los creía pacíficos.
En este nivel se encontraban enormes estructuras de piedras y se extendía infinitamente hasta el horizonte, la soledad de esas tierras era incomparable a la del nivel 1, donde por lo menos los diablillos pasaban el tiempo entre ellos o perdían el tiempo observando las estalactitas del techo. Los demonios siempre estaban caminando y esquivandose entre ellos.
Se dice que los demonios son seres con un nivel de crueldad definible entre la misantropía extrema y el asesinato, en este caso era más fácil definir esto porque los demonios recordaban perfectamente que los llevó a sufrir ahí, pero ese era su único recuerdo.
*Nivel 3: El nivel helado. No se sabe absolutamente nada de este nivel.
-Subite
El diablillo rojo se había dado la vuelta y acuclillado frente al diablillo azul
-¿En serio?
-En serio
Uno podía contar las excepciones de la monotonía constante del nivel uno con los dedos de su garra.
-Más rápido
-Me estoy… ¡deshidratando!
-¿En serio?
-En serio.
Un diablo llevando sobre su espalda a otro, corriendo mientras ambos se gritan entre ellos no era ninguna excepción.
-Cuanto nos falta
-Depende, ¿a donde vamos?
-¿Como voy a saber yo?
-¿Y de quién fue este plan?
-Ah, ah, cierto, cierto.
El diablillo rojo se irguió rápidamente, lanzando al diablillo azul violentamente contra el piso
-Hoy vuelve u͘͜͏̡h̷͝u͘͟h̶́͜͞҉g̢̕͢u̡̡̕͟͜ǫ̶́o̶͜͟u̸̢͟͝g̀͘͠h̢͝u̶̡
-¿Quien es u͘͜͏̡h̷͝u͘͟h̶́͜͞҉g̢̕͢u̡̡̕͟͜ǫ̶́o̶͜͟u̸̢͟͝g̀͘͠h̢͝u̶̡?
-Alguien que fue al nivel 3, supuestamente hoy volvía.
-Eh.
Los diablillos trotaron hacia el centro de un cráter, varios diablillos se habían reunido y se habían colocado alrededor de un agujero completamente oscuro en el medio del cráter.
Mientras esperaba, el diablillo azul movía sus alas cada tanto.
Nadie hablaba, pero la tensión y expectativas de la situación hacían imposible definir a la situación como silenciosa.
El diablillo “explorador”, como lo había apodado alguien muy poco importante e irrelevante, había empezado su viaje hace 30 días, no era algo completamente extraño el hecho de que uno pudiera moverse del nivel 1 al 2, y del 2 volver al 1, el único peligro era que una “muerte” en cualquier nivel significaba que estabas condenado a permanecer ahí sin un solo recuerdo de tu vida anterior o tu vida en el infierno, para los “nuevos” esto no representaba un riesgo muy grande, si no hay recuerdos claros de sus vidas pasadas y no hay nada especial que recordar de su vida después de la muerte, era más o menos lo mismo.
Hace muchísimo tiempo no habían nuevos diablillos, el explorador al llegar al nivel 1, fue de esa minoría que no aceptaba el hecho de que estaba en el infierno, y sin pensarlo decidió escapar, más que viajar.
Una garra amarilla se asomo por el agujero, tomó el borde de este, luego la otra garra, y con un esfuerzo resquebrajante logró eventualmente salir de la oscuridad y acomodarse en el cráter con nosotros.
-u͘͜͏̡h̷͝u͘͟h̶́͜͞҉g̢̕͢u̡̡̕͟͜ǫ̶́o̶͜͟u̸̢͟͝g̀͘͠h̢͝u̶̡ nos tenes que cont…
La mirada del explorador era tiesa y fría, no muy diferente a la de un cadáver. Su cuerpo temblaba y su cola estaba cortada.
-No puedo contarles nada.
Comenzó a caminar, luego a trotar, tropezando cada tanto hasta que finalmente corrió desesperadamente lo más lejos posible del agujero. Nadie intentó detenerlo.
Después de unos momentos de silencio, comenzó el barullo.
-Vine para saciar mi curiosidad, ¡no alimentarla!
-¿Habrá llegado abajo de todo?
-Sus ojos decían que si
-¿A donde habra ido?
-¡Esto es porque fue solo!
El diablo azul observaba en silencio, mientras que el diablo rojo en una explosión de clarividencia dio un paso hacia la oscuridad inmutable del agujero.
-Yo voy.
Azul tambien lo habia pensado, pero fue Rojo el único que podría haber dicho tremenda insensatez. El rostro horrorizado de Azul no detuvo el discurso de Rojo.
-Es lógico que ir solo le haya hecho eso, ir solo implica que uno no puede tomar riesgos extremos, es decir, si yo me asomara frente al vacío y perdiera el balance, ¿recuperarlo? Imposible, pero con un segundo, seria solo cuestion de alzar la garra.
“O simplemente no pierdas el balance” pensó Azul.
Rojo lo observó, la cara de horror de Azul había evolucionado a una mirada asesina, de nuevo, la incapacidad de Rojo de leer las expresiones le impidió notar la ira, rechazo, miedo y un poco de sueño que Azul quería demostrarle.
-Yo y azul nos nominamos a ir al nivel 3.
Azul había considerado el patear a Rojo y arrojarlo por su cuenta al agujero, o partirle el cuello y condenarlo a nunca abandonar el nivel 1.
“Reposicionar la columna rapidamente (¿tenemos eso todavia?) y mi única preocupación será como volver a volar.”
Azul no había notado lo cerca que Rojo estaba del agujero.
Y entonces la realidad lo golpeó como cuando Rojo lo arrojó contra el suelo.
Rojo estaba balanceándose sutilmente en el borde del agujero.
-Volveremos lo más rápido posible y le contaremos absolutamente todo lo que sepamos del nivel 2 y el 3, e incluso si existe algún nivel 4 o algo así, además…
Rojo perdió el balance y cayó, perdiéndose en un pestañeo en la oscuridad.
Azul corrió y saltó detrás de él, sin pensarlo, pero con una idea constante en su cabeza:
“El sabía que yo quería ir”
Pero, a diferencia de la idea popular del infierno, éste no era un lugar tan malo.
-Mis alas no funcionan... De nuevo.
-Oh, oh no, ahora tendrás que sufrir la terrible tragedia de tener que caminar.
-No solo sos envidioso, sos feo.
-¿De donde salio eso? Yo no soy… Envidioso.
Dos diablillos caminaban en el desierto, uno azul y uno rojo, el azul tenía un único cuerno en su frente, que se doblaba justo sobre su cráneo, dando una imagen similar a una aleta, tenía dos apéndices en su espalda que movía cada tanto, sus alas, y su piel azul tenía manchas oscuras en la zona del torso y sus alas.
-Quizás las usaste mucho estos días
-No las use ni ayer ni anteayer
-¿Quizás no las usaste lo suficiente estos días?
-Nunca tuviste alas, no sabes como funciona esto
-Me siento un tanto discriminado a pesar de que ambos estemos caminando.
El diablillo rojo era un poco más pequeño, tenía dos cuernos delgados y rectos, su piel era de un intenso color rojo que no variaba en ninguna parte de su cuerpo, tenía una cola no más larga que sus brazos y sus garras eran más grandes que la del diablillo azul.
-Me siento humillado
-¿Y como pensas que yo me siento?
-No tengo idea
-Exactamente, nunca tuve alas y me siento perfecto.
-No me estás escuchando.
-Me pregunto que define el que tengamos alas o cuernos.
-Callate, callate.
El infierno tenía tres niveles distintos, desde el más alto hasta el más bajo, los habitantes de estos niveles se definen por cuanta maldad hayan tenido dentro de ellos antes de morir. Era irrelevante si esta maldad había sido llevada a cabo o si solo era un tema de intención.
Los tres niveles eran fáciles de definir:
*Nivel 1: El nivel más caluroso, donde habitan los diablillos, pequeños y débiles seres que en vidas pasadas carecian en cuanto a maldad.
El nivel 1 era un enorme desierto, con el ocasional cráter o estructura de piedra, no había necesidad de comunidades o casas, ya que no existía la necesidad de alimento o sueño en el infierno.
Siendo que los habitantes del infierno solo tenían una cantidad mínima de recuerdos, no había una forma precisa de definir que tan cruel tenias que ser para estar al borde de ir al nivel 2.
*Nivel 2: El nivel templado, donde habitan los demonios, seres más grandes y variados que los diablillos, pero casi completamente ignorantes de otros seres a su alrededor, por lo cual se los creía pacíficos.
En este nivel se encontraban enormes estructuras de piedras y se extendía infinitamente hasta el horizonte, la soledad de esas tierras era incomparable a la del nivel 1, donde por lo menos los diablillos pasaban el tiempo entre ellos o perdían el tiempo observando las estalactitas del techo. Los demonios siempre estaban caminando y esquivandose entre ellos.
Se dice que los demonios son seres con un nivel de crueldad definible entre la misantropía extrema y el asesinato, en este caso era más fácil definir esto porque los demonios recordaban perfectamente que los llevó a sufrir ahí, pero ese era su único recuerdo.
*Nivel 3: El nivel helado. No se sabe absolutamente nada de este nivel.
-Subite
El diablillo rojo se había dado la vuelta y acuclillado frente al diablillo azul
-¿En serio?
-En serio
Uno podía contar las excepciones de la monotonía constante del nivel uno con los dedos de su garra.
-Más rápido
-Me estoy… ¡deshidratando!
-¿En serio?
-En serio.
Un diablo llevando sobre su espalda a otro, corriendo mientras ambos se gritan entre ellos no era ninguna excepción.
-Cuanto nos falta
-Depende, ¿a donde vamos?
-¿Como voy a saber yo?
-¿Y de quién fue este plan?
-Ah, ah, cierto, cierto.
El diablillo rojo se irguió rápidamente, lanzando al diablillo azul violentamente contra el piso
-Hoy vuelve u͘͜͏̡h̷͝u͘͟h̶́͜͞҉g̢̕͢u̡̡̕͟͜ǫ̶́o̶͜͟u̸̢͟͝g̀͘͠h̢͝u̶̡
-¿Quien es u͘͜͏̡h̷͝u͘͟h̶́͜͞҉g̢̕͢u̡̡̕͟͜ǫ̶́o̶͜͟u̸̢͟͝g̀͘͠h̢͝u̶̡?
-Alguien que fue al nivel 3, supuestamente hoy volvía.
-Eh.
Los diablillos trotaron hacia el centro de un cráter, varios diablillos se habían reunido y se habían colocado alrededor de un agujero completamente oscuro en el medio del cráter.
Mientras esperaba, el diablillo azul movía sus alas cada tanto.
Nadie hablaba, pero la tensión y expectativas de la situación hacían imposible definir a la situación como silenciosa.
El diablillo “explorador”, como lo había apodado alguien muy poco importante e irrelevante, había empezado su viaje hace 30 días, no era algo completamente extraño el hecho de que uno pudiera moverse del nivel 1 al 2, y del 2 volver al 1, el único peligro era que una “muerte” en cualquier nivel significaba que estabas condenado a permanecer ahí sin un solo recuerdo de tu vida anterior o tu vida en el infierno, para los “nuevos” esto no representaba un riesgo muy grande, si no hay recuerdos claros de sus vidas pasadas y no hay nada especial que recordar de su vida después de la muerte, era más o menos lo mismo.
Hace muchísimo tiempo no habían nuevos diablillos, el explorador al llegar al nivel 1, fue de esa minoría que no aceptaba el hecho de que estaba en el infierno, y sin pensarlo decidió escapar, más que viajar.
Una garra amarilla se asomo por el agujero, tomó el borde de este, luego la otra garra, y con un esfuerzo resquebrajante logró eventualmente salir de la oscuridad y acomodarse en el cráter con nosotros.
-u͘͜͏̡h̷͝u͘͟h̶́͜͞҉g̢̕͢u̡̡̕͟͜ǫ̶́o̶͜͟u̸̢͟͝g̀͘͠h̢͝u̶̡ nos tenes que cont…
La mirada del explorador era tiesa y fría, no muy diferente a la de un cadáver. Su cuerpo temblaba y su cola estaba cortada.
-No puedo contarles nada.
Comenzó a caminar, luego a trotar, tropezando cada tanto hasta que finalmente corrió desesperadamente lo más lejos posible del agujero. Nadie intentó detenerlo.
Después de unos momentos de silencio, comenzó el barullo.
-Vine para saciar mi curiosidad, ¡no alimentarla!
-¿Habrá llegado abajo de todo?
-Sus ojos decían que si
-¿A donde habra ido?
-¡Esto es porque fue solo!
El diablo azul observaba en silencio, mientras que el diablo rojo en una explosión de clarividencia dio un paso hacia la oscuridad inmutable del agujero.
-Yo voy.
Azul tambien lo habia pensado, pero fue Rojo el único que podría haber dicho tremenda insensatez. El rostro horrorizado de Azul no detuvo el discurso de Rojo.
-Es lógico que ir solo le haya hecho eso, ir solo implica que uno no puede tomar riesgos extremos, es decir, si yo me asomara frente al vacío y perdiera el balance, ¿recuperarlo? Imposible, pero con un segundo, seria solo cuestion de alzar la garra.
“O simplemente no pierdas el balance” pensó Azul.
Rojo lo observó, la cara de horror de Azul había evolucionado a una mirada asesina, de nuevo, la incapacidad de Rojo de leer las expresiones le impidió notar la ira, rechazo, miedo y un poco de sueño que Azul quería demostrarle.
-Yo y azul nos nominamos a ir al nivel 3.
Azul había considerado el patear a Rojo y arrojarlo por su cuenta al agujero, o partirle el cuello y condenarlo a nunca abandonar el nivel 1.
“Reposicionar la columna rapidamente (¿tenemos eso todavia?) y mi única preocupación será como volver a volar.”
Azul no había notado lo cerca que Rojo estaba del agujero.
Y entonces la realidad lo golpeó como cuando Rojo lo arrojó contra el suelo.
Rojo estaba balanceándose sutilmente en el borde del agujero.
-Volveremos lo más rápido posible y le contaremos absolutamente todo lo que sepamos del nivel 2 y el 3, e incluso si existe algún nivel 4 o algo así, además…
Rojo perdió el balance y cayó, perdiéndose en un pestañeo en la oscuridad.
Azul corrió y saltó detrás de él, sin pensarlo, pero con una idea constante en su cabeza:
“El sabía que yo quería ir”
Las 36 y 9 anomalías del radio 32 [Introducción
Veo a un hombre no muy diferente a mi, esta arrugado, tiene manchas sobre sus ojos, pequeñas pero muy oscuras, su cabello es blanco y sus dientes son grises, pero podría ser yo.
La habitación era pequeña, no había equipamiento muy moderno, solo un monitor polvoriento y algunos electrodos que no cumplían ninguna función: Este era solo un diminuto cuarto donde mi padre había sido asignado a morir.
Él lo sabía, yo lo sabía, no teníamos nada que decir, nuestras acciones positivas y negativas estaban tan terriblemente balanceadas que cualquier muestra de cariño u odio sería algo forzado. Eso era un tanto triste, pero no lo suficiente para querer cambiar la situación.
Mi viejo murió con una cara de decepción, no conmigo, sino con el mismo, y en esa misma mirada vi una sugerencia un poco nacida de algún deseo inconsciente mío: “Vive un poco cada tanto.”
Habíamos ahorrado, cada moneda desde que atravesamos el borde, y en esa época los viajes en colectivo estaban bastante baratos, así que era solo lógico el camino que tomar.
-Hasta la terminal
-65, no hay vuelto.
Metí 70 en el boletero y me senté en el segundo asiento izquierdo del vehículo, en los asientos de la derecha el sol calcinaba todo, aún si fuera el viento helado le congelaba la cara a uno.
Abrí un libro que había encontrado en la basura cuando por accidente tire el paquete de cigarrillos entero y no el polvo que traía dentro.
“Las 36 y 7 anomalías del radio 31”
En la primera página el auto explica torpemente que con 31 se refiere al radio de kilómetros sobre un punto específico, pero no explica dónde se encuentra el punto ni que hay en el.
El libro explica que siendo esta parte del país particularmente aislada y fría, lo anormal y lo alienado podía descender y ascender de sus respectivos círculos, el libro no era sutil, pero tampoco era directo, ello lo hacía muy entretenido así que decidí que esa sería mi guía, si valía la pena, quizás buscaría el centro del radio, sino, me dejaría llevar a cualquier esquina del mundo.
La habitación era pequeña, no había equipamiento muy moderno, solo un monitor polvoriento y algunos electrodos que no cumplían ninguna función: Este era solo un diminuto cuarto donde mi padre había sido asignado a morir.
Él lo sabía, yo lo sabía, no teníamos nada que decir, nuestras acciones positivas y negativas estaban tan terriblemente balanceadas que cualquier muestra de cariño u odio sería algo forzado. Eso era un tanto triste, pero no lo suficiente para querer cambiar la situación.
Mi viejo murió con una cara de decepción, no conmigo, sino con el mismo, y en esa misma mirada vi una sugerencia un poco nacida de algún deseo inconsciente mío: “Vive un poco cada tanto.”
Habíamos ahorrado, cada moneda desde que atravesamos el borde, y en esa época los viajes en colectivo estaban bastante baratos, así que era solo lógico el camino que tomar.
-Hasta la terminal
-65, no hay vuelto.
Metí 70 en el boletero y me senté en el segundo asiento izquierdo del vehículo, en los asientos de la derecha el sol calcinaba todo, aún si fuera el viento helado le congelaba la cara a uno.
Abrí un libro que había encontrado en la basura cuando por accidente tire el paquete de cigarrillos entero y no el polvo que traía dentro.
“Las 36 y 7 anomalías del radio 31”
En la primera página el auto explica torpemente que con 31 se refiere al radio de kilómetros sobre un punto específico, pero no explica dónde se encuentra el punto ni que hay en el.
El libro explica que siendo esta parte del país particularmente aislada y fría, lo anormal y lo alienado podía descender y ascender de sus respectivos círculos, el libro no era sutil, pero tampoco era directo, ello lo hacía muy entretenido así que decidí que esa sería mi guía, si valía la pena, quizás buscaría el centro del radio, sino, me dejaría llevar a cualquier esquina del mundo.
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